
El 15 de enero de 2009 un avión de US Airways amerizó en el río Hudson sin que ningún pasajero muriera gracias a la heroica actuación del piloto.
El avión tuvo que amerizar poco después de despegar tras impactar un grupo de aves en un motor y dejar este de funcionar.
El piloto Chesley Sullenberg recibió las llaves de la ciudad de Nueva York.
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